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lunes, 11 de junio de 2012

Máquina convertidora de votos 




- “A ver, pues. Repíteme cómo es que funciona esta cosa…” 

En el granero donde los dos hombres conversaban entraba poca luz por entre las rendijas que dejaban las tablas que clausuraban las altas ventanas. Montones de paja estaban apilados en las esquinas y se percibía un fuerte olor a heno y tierra mojada. 

-“Es muy fácil, Enrique. Y no es sólo una ‘cosa’; es una complicada máquina con beneficios reales y tangibles. Ya sabes que ahí está la prueba en las páginas de la historia” 

- “Sí, sí… Una increíble historia del año 2000, ya sé…me la has platicado cuarenta veces. La máquina, entonces. ¿Cómo es que funciona?” 

- “Mira, si te fijas bien, aquí en el extremo izquierdo se ve una válvula por la que introduces los votos. Los votos viajan a través de estos tubos y cables de aquí y llegan a la parte central de la máquina… aquí”. 

Vicente mostró con su dedo índice la zona ‘céntrica’ de la máquina, donde los votos se almacenaban.

- “Ya que los votos están dentro, te acercas al panel de controles de acá…” . 

De nuevo, Vicente señaló con su dedo índice. Era un panel de controles con botones, switches y palancas. 

- “¿Y bueno, eso para qué es?”

- “Cada botón y palanca altera los votos con diferentes premisas” –Prosiguió Vicente. “Por ejemplo, este botón es ‘respuesta a la corrupción’; este otro es para alterar los votos debido a ‘seguro social’; y así, con todos los otros”. 

- “Vicente, estás hablando como rancherote otra vez y no te entiendo” –dijo Enrique, claramente perplejo ante la revelación. 

Vicente volteó a ver a Enrique; este último era bastante más bajito que él y era difícil tomarlo en serio. En palabras del ex-presidente, era un ‘chaparrín cualquiera’. Sin embargo, esta era su última oportunidad y no podía desperdiciarla. Debía controlarse. Tomó aire y lo soltó lentamente. 

- “Enrique, esta máquina logra que los votos que entran se puedan cambiar en opinión. Por ejemplo: los mexicanos en las elecciones del 2000 ya estaban hartos y cansados del gobierno del PRI de los últimos 50 años y es por eso que la máquina logró alterar los votos y salieron a favor de mi partido”. 

Vicente señaló con su dedo una vez más, esta vez hacia una palanca cuya etiqueta leía “respuesta a 30 o más años de robos y malos gobiernos”. 

Enrique, ceñudo, intercalaba su mirada entre la máquina en el centro del granero y de vuelta al rostro de Vicente. Incrédulo, rodeó la máquina y pasó la mano por su superficie, temeroso de que algo ocurriera inesperadamente. Después de darle muchas vueltas a la idea que parecía hasta ése momento insólita, comprendió que lo que decía Vicente era cierto. Ésta máquina era todo lo que le habían contado y mucho más. Las posibilidades eran infinitas. 

- “Gracias a ésta máquina, derrocamos al PRI en el 2000 y desde entonces, el PAN ha logrado mantenerse”, agregó Vicente casualmente. “La versión que corría entre los medios era la de fraude, manipulación del conteo de votos en las casillas y cosas así. Nada de eso; todo se debió gracias a ésta máquina”. 

Como Enrique no decía nada sino mirar la máquina, pensativo, Vicente prosiguió. 

- “En fin… al final del procesamiento, ya que los votos han sido alterados dentro de la máquina, salen por ésa otra válvula del extremo opuesto. El producto final obtenido, es un voto razonado, no sólo un voto al azar, comprado ni mucho menos robado.” 

Por fin, Enrique despertó de su ensimismamiento y se dirigió con voz muy alta y un extraño nudo en la garganta a Vicente. 

- “Y bueno, entonces…” –Se aclaró la garganta. “¿Por qué me la estás regalando? Tu lealtad personal está con el PAN, ¿Qué no?” 

El semblante de Vicente se obscureció con la pregunta. En sus ojos había vergüenza y algo muy parecido al miedo. Tardó unos momentos en contestar. 

- “Pues… sí, Enrique. Sin embargo, a menos que te ayude, la batalla entre el PRI y el PRD va a estar muy cerrada, y si no ganas por un porcentaje suficientemente contundente, nuestro amigazo el ‘Peje’ seguro va a armar un pancho, como la última vez”. 

Enrique alzó una ceja. Vicente sabía lo que cruzaba por su mente en ése momento. 

- “Como comprenderás” –prosiguió Vicente- “no puedo arriesgarme a que Andrés Manuel quede de presidente. Durante mi estancia en el poder, hice de todo por desacreditarlo –y lo hubiera logrado, de no ser por Martita y sus malos consejos- y estoy seguro de que buscará venganza.” 

- “Entiendo”, dijo Enrique. El atisbo de una pequeña pero maliciosa sonrisa apareció en el costado de su boca. “¿Entonces, cómo le hacemos?”. 

- “Quédate con la máquina, y úsala bien. Ésta máquina transformará votos suficientes para asegurar tu ascenso al poder, Enrique. A cambio, sólo quiero que me garantices protección. Para mi y mi familia.” 

- “¿Qué clase de protección?” 

- “De la mejor que puedas conseguir entre tus amistades del norte. Ciertamente mejor que la supuesta protección que se le proporcionó al ‘Jefe’ Diego”. 

Con una carcajada, Enrique resolvió acceder a la petición. 

-“Bien, tenemos un trato, Vicente. Me llevo la máquina y mañana mismo empiezo a tramitar tu protección”. 

-“Perfecto. Toma, viene con un instructivo. Está en inglés...”. 

-“Sí… bueno… dáselo a mi gente, yo no leo”.

lunes, 28 de marzo de 2011

Historia de un albur

(Inspirado en Echando Flores)

Estirado caballero, inocua dama; pase, no se apene; siéntese un rato mientras lee mi historia. No le quita mucho, si a leguas se ve que le cuelga el tiempo. ¡Que lo disfrote!

Una tarde cualquiera, el jóven José Mentecho manejaba su Palio 2009 sobre avenida Reforma regresando de trabajar, cuando se detiene a la altura del Auditorio Nacional. A su primo se le había hecho tarde otra vez, así que decidió esperarse un rato mientras llegaba.

A los 15 minutos se sube Jaime Costechos al carro, dando disculpas antes de que su primo se las pidiera.

"Perdona, primo. Tenía mucha chamba; en cuanto pude, salí por patas."

"Le van tocando al viento" - Contestó su primo, claramente molesto por el retraso.

"¡La bara! No te pongas así."

"Apúrale, que se para"

"Pues chupa limón y se te va como agua"

"¿Allá tras lomita?" - Preguntó José, confundido.

"Sí, primo, allá donde te la pasabas cuando l'agua".

"¿Cuál agua, primo?"

"Cuando l'aguantabas, jajaja".

"... Te preguntaba por tu hermana, pero es mi prima".

"Ay, ay, ay... No m'amenaces".

"¿Yo, primo? A ti eso te gusta, yo ni le muevo".

"¡Uy! Luego, luego a repelar".

"La coliflor que está antojadiza, ya sabes".

"Me llama la atención que me digas eso; ¿ya sabías que estaba a dieta?"

"Ah, caray. No sabía. ¿Entonces mejor no pasamos por longaniza y en la casa me das un cafecito?".

"Como no, primo. El cafecito te lo doy con todo gusto, pero después no me eches la culpa de que no duermes".

"Híjole, ni me digas, que si ando cansado. Sí me echaba una dormidita sin broncas".

"Ps llegando agarras tu catre".

"Ey, ey; a caricias no me llevo".

"Primo, si ya vienes sentado; cuéntame algo bonito".

(lo siguiente ya está más corrienton... también a uno se le seca el coco...)

"En tu lomo".

"Pico y como".

"Del manojo".

"Con el que te ... quito el piojo" (censura).

"Mejor sóplale".

"En las orejas".

"Mocho y dejo parejas".

"Sss... Ahora sí me chingaste, cabeza".

"¡No mames! ¿En serio?"

"Derrames, ponte una Kotex".

"¡Hey!, tenías que darte aquí vuelta" (les recuerdo que iban en el Palio de José).

"Ni modo, ahí pa'lotra. En la del semáforo".

"Equis, ya pásatelo".

"Es tira el de adelante, no manches".

"Újule, ahora sí ya me la pusiste dura. No se me ocurre nada".

"La escuché de Alma Madero Benítez".

"¿La amiga de Bertha Nates? Te gusta, ¿verdad?".

"Pues no más que Pilar Godoy".

"Oras. Pues fíjate que a mi se me hace gorda, nomás de verla una vez. ¿Me paro aquí en Telas Poncho?"

"Pues tengo que comprar tela de juir, pero mejor yo me vengo solito mañana".

"Jajaja ay primo, el viaje siempre se me pasa rápido contigo".

"¿De veras? A mi se me hace largo".

"Agarras".

"¡¿Otra vez?!"



Ok, ok; pues. No fue uno. ¡Fueron un chingo!

Si al terminar de leer sigues con cara de "what?" recomiendo que vuelvas a leerlo todito, despacito. Total, como dije al principio, te cuelga el tiempo de sobra; ¿nones?


No tengo nada que hacer, jajajajaja...

lunes, 14 de marzo de 2011

Hombre cabal


Hay pocas cosas en la vida más nauseabundas que las pláticas de rompimiento. Es muy difícil que los dos estén en el mismo canal. ¿Por qué? Bueno, como dice Juan Pérez, pocas parejas aceptan sanamente que uno de los dos siempre quiere más que el otro. Es por eso que hay dos escenarios posibles a la hora de cortar:

a) Los dos lloran y lloran. En éste escenario no se puede hablar en concreto de un culero; simple y sencillamente, la relación se hace insostenible y revienta. Eso sí, a la hora de la despedida, entre mocos y suspiros es imposible que la gente entienda de razones, ¿o no? Intenten convecer a un pinche monstruito cagón de menos de cinco años de que la semana que entra le vas a comprar su puto Winnie the Pooh.

b) Ella es la culera. Él, buen mozo, buen tipo, cree que todo va bien, ¡pero no! Regularmente, en una día con planes equis, ella te cita más temprano de lo acordado..."sí nos vemos, gordo, pero quiero hablar contigo primero". Eso significa una sola cosa: Ya está decidido y nada más te está informando (sin explicaciones, claro).

A continuación, dilectísimo lector, quiero compartirle un ejemplo típico de lo lacerantes que pueden ser las palabras de un hembra ardida.

- ...
(Después de dar por terminada la plática en cuestión, tiene lugar un prolongado silencio. Con un par de tímidas lágrimas en los ojos, el gallardo ex novio reanuda la conversación)
- Bueno pues. ¿te llevo a tu casa, no?
- Mmm... sí, por favor.
- ...
(Silencio incómodo no.1. La arpía es quien reanuda la plática)
- Mira, si necesitas un tiempo, espacio y así, lo entiendo; lo que no entendería es dejar de ser amigos.
- ¿Perdón?
- Sí, sí. O sea, que igual y no es fácil pero vale la pena intentarlo.
- ¿Qué cosa?
- Pues ser amigos.
- ...
(Silencio incómodo no. 2. Después de una profunda reflexión, es él quien contraataca)
- ¿Nos vamos a seguir acostando?
- No, o sea, ash... no sé qué te pasa, amigos nada más.
- ¡¿Estás pendeja, amigos como para qué?!
- Bueno, o sea, yo nada más decía...
- ¿Amigos? ¡amigos mis huevos y no se hablan!

¿No tengo que justificarlo, o sí? He ahí, Mundo, un hombre cabal.

(¡Fiuu!, no olvidé ninguna alternativa).

domingo, 19 de septiembre de 2010

Otra conversación ajena


El pasado lunes, tocó poesía. Vivi, amigaza, se encarga de reunir a la crema y nata sateluca (y alrededores) para echar humo por la boca y letras por los ojos. Entre lectura y lectura, no pude evitar parar la oreja para escuchar a Vivi y a Maya.

V: Ay, amiga, ¿qué crees?
M: ¿Qué?
V: Mi posho se va toda la semana.
M: ¿Por qué, güey? ¿A dónde?
V: A Veracrú (carita triste).
M: ¿A qué, güey?, ¿a nadar?
V: ...
M: Jajaja

sábado, 21 de agosto de 2010

De cuando conocí a un mago.


Un par de días atrás, fui a tomar café con una amiga. Después de algunas horas, se acercó un señor, de unos cincuenta años, que se presenta como mago. Sacó un deck, revolvió y me dijo que sacara una carta. Cuando acerqué mis dedos a la baraja, se echó hacia atrás para que no la alcanzara y señalándome con el índice izquierdo, inicia la siguiente conversación:

M: Daniel, ¿verdad?, ¿qué es más rápido, la mano o la vista?
D: No, pues, la mano.
M: ¿Seguro?
D: Sí, claro.
M: ¿Cien por ciento?
D: Sí, de verdad.
M: A ver, agárrame los huevos enfrente de todos sin que te vean.
D: [...]
M: Jajaja.

Chale, no supe qué decir, nada más me sonrojé.

sábado, 14 de agosto de 2010

De cuando "disque" ya no puedes más.

"El tiempo cura todas las heridas".

- Señor, ¿me da por favor una caja de "Tiempo" en comprimidos, por favor? 500 mg, si me hace favor.

- [...] Ya revisé joven, y sólo tenemos supositorios.

- Híjole. No, mejor lo dejo pasar. Gracias.

jueves, 12 de agosto de 2010

De cuando todo lo que brillaba era oro


C: Güey, acabo de ver unas fotos de Mengana Peralvillo y no me gusta nada.
D: ¿Y...? Ya no andas con ella, equis.
C: No, no mames, pinches amigos culeros que tengo.
D: Ajá... y eso es porque...
C: Ya ni la chingas, ¿por qué nunca me dijeron que estaba tan fea?
D: Ay, va. Equis, güey, éramos muy jóvenes. Además, yo no tengo la culpa de que te aventaras como el Borras, como fuera y contra lo que fuera.
C: ¿Jóvenes = mal gusto?
D: No. Jóvenes = te pega por donde sea y no te das cuenta y tus amigos menos porque están igual de pendejos.
C: Jajaja... te la compro pero no me vuelvas a dejar andar con una fea, güey.
D: Jajaja, pinche Carlos, por eso nunca vas a brillar en sociedad, me cae.

lunes, 5 de julio de 2010

Ensayo.


Carlos: ¿Y qué tal quedó ése ensayo sobre los derechos de las mujeres?

Alesita: Jajajaja ¡Chingón!, ¡chingón! Ése Trejoooo; se rifa como naco.

Carlos: Es que es un naco. Pero así lo queremos.

miércoles, 30 de junio de 2010

De cómo me dijiste que me querías


- ¿Quieres bailar?
- No.
- ¿Quieres que me vaya?
- No.
- ¿Me das un beso?
- Sólo si te sabes mi nombre.
- Pero no me lo has dicho.
- Ve como eres tú el que pone peros.