lunes, 28 de marzo de 2011

Historia de un albur

(Inspirado en Echando Flores)

Estirado caballero, inocua dama; pase, no se apene; siéntese un rato mientras lee mi historia. No le quita mucho, si a leguas se ve que le cuelga el tiempo. ¡Que lo disfrote!

Una tarde cualquiera, el jóven José Mentecho manejaba su Palio 2009 sobre avenida Reforma regresando de trabajar, cuando se detiene a la altura del Auditorio Nacional. A su primo se le había hecho tarde otra vez, así que decidió esperarse un rato mientras llegaba.

A los 15 minutos se sube Jaime Costechos al carro, dando disculpas antes de que su primo se las pidiera.

"Perdona, primo. Tenía mucha chamba; en cuanto pude, salí por patas."

"Le van tocando al viento" - Contestó su primo, claramente molesto por el retraso.

"¡La bara! No te pongas así."

"Apúrale, que se para"

"Pues chupa limón y se te va como agua"

"¿Allá tras lomita?" - Preguntó José, confundido.

"Sí, primo, allá donde te la pasabas cuando l'agua".

"¿Cuál agua, primo?"

"Cuando l'aguantabas, jajaja".

"... Te preguntaba por tu hermana, pero es mi prima".

"Ay, ay, ay... No m'amenaces".

"¿Yo, primo? A ti eso te gusta, yo ni le muevo".

"¡Uy! Luego, luego a repelar".

"La coliflor que está antojadiza, ya sabes".

"Me llama la atención que me digas eso; ¿ya sabías que estaba a dieta?"

"Ah, caray. No sabía. ¿Entonces mejor no pasamos por longaniza y en la casa me das un cafecito?".

"Como no, primo. El cafecito te lo doy con todo gusto, pero después no me eches la culpa de que no duermes".

"Híjole, ni me digas, que si ando cansado. Sí me echaba una dormidita sin broncas".

"Ps llegando agarras tu catre".

"Ey, ey; a caricias no me llevo".

"Primo, si ya vienes sentado; cuéntame algo bonito".

(lo siguiente ya está más corrienton... también a uno se le seca el coco...)

"En tu lomo".

"Pico y como".

"Del manojo".

"Con el que te ... quito el piojo" (censura).

"Mejor sóplale".

"En las orejas".

"Mocho y dejo parejas".

"Sss... Ahora sí me chingaste, cabeza".

"¡No mames! ¿En serio?"

"Derrames, ponte una Kotex".

"¡Hey!, tenías que darte aquí vuelta" (les recuerdo que iban en el Palio de José).

"Ni modo, ahí pa'lotra. En la del semáforo".

"Equis, ya pásatelo".

"Es tira el de adelante, no manches".

"Újule, ahora sí ya me la pusiste dura. No se me ocurre nada".

"La escuché de Alma Madero Benítez".

"¿La amiga de Bertha Nates? Te gusta, ¿verdad?".

"Pues no más que Pilar Godoy".

"Oras. Pues fíjate que a mi se me hace gorda, nomás de verla una vez. ¿Me paro aquí en Telas Poncho?"

"Pues tengo que comprar tela de juir, pero mejor yo me vengo solito mañana".

"Jajaja ay primo, el viaje siempre se me pasa rápido contigo".

"¿De veras? A mi se me hace largo".

"Agarras".

"¡¿Otra vez?!"



Ok, ok; pues. No fue uno. ¡Fueron un chingo!

Si al terminar de leer sigues con cara de "what?" recomiendo que vuelvas a leerlo todito, despacito. Total, como dije al principio, te cuelga el tiempo de sobra; ¿nones?


No tengo nada que hacer, jajajajaja...

Echando flores


Es bastante común escuchar mujeres quejándose de los halagos poco galantes (mal entendidos). Incluso, desde hace un par de años, se castigan (como falta de cultura cívico o delito, dependiendo del tipo de violencia) las miradas lascivas según la Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia (pfff).

¿Y a nosotros que nos lleve en el hocico un perro? Banda capitalina, alcen la voz, no permitan que éste gobierno sexista y ridículo nos relegue a minoría (¿o me va a negar que parece que hay más homo que hetero?, sin ofender). ¿Por qué lo digo? Llámenme loco, pero me cae que no sabe uno qué decir/hacer cuando una fémina se atreve a decir cosas como éstas:
  • Con esa riata, ¡sí me ahorco!
  • Quién fuera moscaaaa, ¡para comerse tu caca!
  • Papito, ¿te marino el camarón o te rostizo el pollo?
  • Vamos a echar la barbacoa, ¡yo pongo el hoyo y tú el animal!
  • Ojalá fuéramos elefantes, ¡para caminar agarrándote la trompa con la cola!
  • Suegra, suegrita, présteme un estropajo, para tallar a su hijo del ombligo para abajo.
  • ...
Es injustísimo que uno esté desarmado ante mujeres capaces de semejantes improperios... ¡Choro! La neta, la neta, soy fan.

miércoles, 16 de marzo de 2011

¡Santa falta de inspiración, Batman!


Se supone que hoy tendría que escribir un post para el bló, pero la verdad es que no me viene nada de inspiración...

Estoy sumido en un montón de cosas:

  • Proyectos nuevos en el trabajo
  • Negociaciones que jamás he realizado antes
  • Dos pizarrones llenos de trabajo atrasado
  • Ocho libros por leer (y obviamente, no llevo ni medio)
  • Muchos emails por redactar antes de irme a dormir
  • Hoy cumplí un año en mi chamba (¡yeah!) así que tengo mucho que pensar

Como dije, no tengo la inspiración ni el tiempo para escribir, pero les dejo un pequeño algo para que me perdonen:





Funcionó; ¿verdad?

Saludos.

lunes, 14 de marzo de 2011

Hombre cabal


Hay pocas cosas en la vida más nauseabundas que las pláticas de rompimiento. Es muy difícil que los dos estén en el mismo canal. ¿Por qué? Bueno, como dice Juan Pérez, pocas parejas aceptan sanamente que uno de los dos siempre quiere más que el otro. Es por eso que hay dos escenarios posibles a la hora de cortar:

a) Los dos lloran y lloran. En éste escenario no se puede hablar en concreto de un culero; simple y sencillamente, la relación se hace insostenible y revienta. Eso sí, a la hora de la despedida, entre mocos y suspiros es imposible que la gente entienda de razones, ¿o no? Intenten convecer a un pinche monstruito cagón de menos de cinco años de que la semana que entra le vas a comprar su puto Winnie the Pooh.

b) Ella es la culera. Él, buen mozo, buen tipo, cree que todo va bien, ¡pero no! Regularmente, en una día con planes equis, ella te cita más temprano de lo acordado..."sí nos vemos, gordo, pero quiero hablar contigo primero". Eso significa una sola cosa: Ya está decidido y nada más te está informando (sin explicaciones, claro).

A continuación, dilectísimo lector, quiero compartirle un ejemplo típico de lo lacerantes que pueden ser las palabras de un hembra ardida.

- ...
(Después de dar por terminada la plática en cuestión, tiene lugar un prolongado silencio. Con un par de tímidas lágrimas en los ojos, el gallardo ex novio reanuda la conversación)
- Bueno pues. ¿te llevo a tu casa, no?
- Mmm... sí, por favor.
- ...
(Silencio incómodo no.1. La arpía es quien reanuda la plática)
- Mira, si necesitas un tiempo, espacio y así, lo entiendo; lo que no entendería es dejar de ser amigos.
- ¿Perdón?
- Sí, sí. O sea, que igual y no es fácil pero vale la pena intentarlo.
- ¿Qué cosa?
- Pues ser amigos.
- ...
(Silencio incómodo no. 2. Después de una profunda reflexión, es él quien contraataca)
- ¿Nos vamos a seguir acostando?
- No, o sea, ash... no sé qué te pasa, amigos nada más.
- ¡¿Estás pendeja, amigos como para qué?!
- Bueno, o sea, yo nada más decía...
- ¿Amigos? ¡amigos mis huevos y no se hablan!

¿No tengo que justificarlo, o sí? He ahí, Mundo, un hombre cabal.

(¡Fiuu!, no olvidé ninguna alternativa).

jueves, 3 de marzo de 2011

Las doce reglas para hacerle la vida más sencilla al Hombre


1) Jamás confundas tu Carrera con tu Vida, ya que si tienes una Carrera eso probablemente significa que no tienes Vida (¡fuertes declaraciones!).


2) Nunca, bajo ninguna circunstancia, tomes un laxante y una píldora para dormir la misma noche (trust me).


3) “Érase una vez, un hombre que le propuso a una mujer:
- ¿Te casarías conmigo?
La mujer dijo ¡NO!
Y el hombre vivió feliz para siempre (jajaja).


4) ¿Quieres planear para el futuro? Compra dos cartones de cervezas en lugar de uno.

5) SPM (¨Post-Menstrual Syndrome" por sus siglas en inglés) realmente quiere decir “Sólo Pretendo Molestar” (no offense, you gals get pretty cranky).


6) OJO: Las mujeres nunca, jamás, buscan una respuesta honesta cuando preguntan “¿Cómo me veo?”


7) El "trabajo" es para aquellas personas que no saben divertirse.


8) a) El Cielo es una pantalla plana gigante, un sillón extremadamente cómodo, un cartón de cervezas, una bolsa tamaño familiar de nachos (con queso) y amigos.

b) El Infierno es una pantalla plana gigante, un sillón extremadamente cómodo, un cartón de cervezas, una bolsa tamaño familiar de nachos (sin queso, porque apestan)... y una esposa.



9) Las mujeres siempre fingirán el orgasmo. Los hombres siempre fingirán las caricias previas (Ya sé, ¡ya sé! manchaaaado... Pero ni modo, jaja).


10) En efecto, es un mundo injusto;

hombres: sin playera, ¡no entran!
mujeres: sin playera, ¡no pagan!


11) Hay que admitir que hay algunas personas que sólo siguen vivas porque es ilegal dispararles (uta, que si no...).


12) Y por último, pero no por eso menos importante: sólo porque tengas uno, no significa que tengas que pensar con él (you know what I mean).


Caballeros, sigan éstas sencillas reglas y triunfarán en la vida. Not.

Saludos.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Más sabe el diablo...


Una tarde de un lunes cualquiera, un joven (como tú o como yo), soportaba estoicamente un maratón más de Lord of the rings. De pronto, escucha el ruido de una puerta que se abre y no tarda en distinguir los lentos y sinuosos pasos de su padre. Absolutamente encallado en un sillón de la sala, espera el inminente careo con el intruso, y sigue más o menos así:

- ¿Qué pasó, hijo?
- Nada...
- ¿Cómo te fue?
- Pss...
- Mmmta madre.
- ... ¿a ti?
(Respuesta con notoria seriedad)
- Pues regular.
-¿Y eso por qué?
- Pues porque bien sólo les va a las putas y mal a los pendejos.
- ...

Dialéctica pura, me cae de madres... ¿sí o qué? Jajajajaja...

Psicología básica FEMENINA.

A un nivel subconsciente:

1) Si anda tras de ti,
» ¡Corre! Hacia el lado opuesto.

1) Si no anda tras de ti,
» ¡Ve tú tras él!

Al menos es así en el 90% de los casos.

¡Y se preguntan por qué les duele la cabeza a cada rato! ¡JA!

martes, 22 de febrero de 2011

Endiosando la chinga

Antes que nada... Una disculpa por no haberme aparecido desde noviembre; la vida da muchas vueltas y de repente te quedas sin palabras. Gracias a dios siempre llega algo que te las devuelve y bueno, ya estamos otra vez por acá. Saludos.


Me tiene impactado lo mucho que estoy trabajando... ¡De verdad! Nunca había trabajado como ahora lo hago en toda mi vida. Es impresionante la chinga que me estoy metiendo... Lo más cagado es que me gusta. No creí jamás poder admitir algo así, pero me gusta la chinga que me estoy metiendo.

Y digo chinga porque me aventé a principios de año compromisos y promesas de proyectos que aunque (la neta) están muy chingonas, es demasiado trabajo para una sóla persona... Sin embargo, ahí ando, en chinga, sacando adelante semana tras semana la chamba, alcanzando las metas que me propongo.

Y éste post se titula así porque endiosar para mí significa "tomar por dios" a algo o alguien (muy probablemente la palabra ni existe, pero es mi post y es mi palabra y se chingan), y efectivamente, la chinga de estar sufriendo en mi oficina día tras día, noche tras noche, me tiene fascinado (por supuesto que si tú me preguntas cómo me fue, te contestaré con gruñidos y mentadas de madre... pero por dentro estoy muy contento, jeje).

¿A qué viene todo ésto? Empiezo a darme cuenta que la verdadera felicidad no está en la peda del fin de semana, en cuántas viejas me ligué, cuantos tragos aguanté, cuánto bailé, cuanto canté ni cuantos kilómetros manejé hasta la madre de borracho... Sí, claro; me la paso bien un ratito... Pero al día siguiente las consecuencias son tormentosas.

Encuentro que la felicidad se obtiene al sentirme productivo. ¿Nunca les ha pasado? Logran después de mucho esfuerzo concretar un trabajo, proyecto, tarea o lo que sea... ¿Y cómo se sienten? Se siente bien. Muy bien, de hecho, ¿me equivoco?

Y por supuesto, éste tipo de felicidad provocada por la satisfacción de lograr cosas, de ser alguien en la vida, dura mucho más (y no deja resaca).

No estoy diciendo que voy a dejar la fiesta (obvio). Creo que ya soy demasiado alcohólico para siquiera pensarlo. Pero debo decir que el trabajo me tiene ocupado, productivo y feliz. Y claro, sin chamba no hay chupes el fin, ¿verdad? ;-)

Espero haberles dejado algo, un abrazo.

CHT

domingo, 21 de noviembre de 2010

Queja que no es queja.


No sé qué hacer con todo lo nuestro que me queda. Tenerlo no sirve y no hay a quien dárselo (tampoco es que tenga ganas). Verás, la falta de cosas en las que me haces falta, atenta contra mi corazón y mis días. Me duele que cada vez me duelas menos:

El amor es lo que cada uno hace de él. ¿Qué hiciste de mí, corazón?